Los paradigmas en el mundo del trabajo están cambiando con una velocidad tal, que los jóvenes imponen sus usos y costumbres. Lo uniforme, propio del siglo pasado, es historia. Sí; en las empresas modernas el "todos son iguales" dejó de ser aquel axioma de lo correcto; de lo justo, indica Paula Molinari, fundadora y presidenta de la consultoras Whalecom. "Una excepción era entendida como causante de conflicto", señala la especialista en su blog www.pmolinari.com.

La armonía, como imposición en ese "todos son iguales" ya no es el modelo mental de estos tiempos. "Hoy lo que más se valora es la diversidad, producto de la personalización", puntualiza la también directora académica del Programa Ejecutivo de Recursos Humanos de la Universidad Torcuato Di Tella.

La "Generación Y" (los nacidos entre 1980 y 2000) son jóvenes que prefieren las empresas en las que se hacen diferencias. "Lo diferente" es lo que está bien. Lo "igual" es aburrido o rígido; ese es el pensamiento colectivo en esa franja etaria y así lo plantea Molinari en su libro "Turbulencia Generacional".

¿Cuál es el desafío para los jefes en la actualidad? La especialista brinda dos escenarios:

• Asegurar la armonía versus asegurar el trato diferenciado.

• Gestionar el conflicto para acallarlo versus gestionar el conflicto para sostener la diferenciación.

Los jefes más valorados -advierte la directora de Whalecom- son los que gestionan lo diferente con armonía. Y esto requiere flexibilidad y apertura a la diversidad, una ruptura respecto de los modelos mentales antiguos.

"Tendrán que aprender a gestionar equipos de gente distinta, desde su formación, edad, origen, capacidades y necesidades", manifiesta. Tendrán que convivir con los conflictos y entenderlos como fuente de innovación, no como desorden, acota.

Los nuevos roles

Según Molinari, los jóvenes han marcado profundas transformaciones en los valores y en la forma de hacer las cosas. No en vano, hay más de 2.300 jóvenes -muchos de ellos nativos digitales- que ya ocupan posiciones de management a nivel global.

En ese nuevo esquema o modelo mental "trabajar es disfruta; se relaciona con la diversión, más que con las obligaciones", sugiere la experta. Esto propone un nuevo desafío a las empresas. Y está relacionado con un trabajo innovador. Por caso, Molinari menciona la política adoptada por Zappos, una compañía dedicada a la comercialización on line de zapatos. Esa firma ha sugerido una suerte de decálogo a los cuales deben atenerse los que ocupan cargos directivos (ver "Valores...). En esa empresa, "los jefes dedican un 20% de su tiempo a actividades no relacionadas con el trabajo, sino con el entretenimiento", remarca la presienta de Whalecom. Y esto es por aquello de que trabajar es divertido. Desde ese punto de vista, la misión de la empresa se cumple, en un ambiente informal, capaz de contener al talento y, por qué no, a cualquiera que busque un lugar placentero para trabajar.

En ese aspecto, Molinari insiste que la gente ya no quiere "ir" a trabajar, porque el trabajo no es tan sólo un lugar, sino resultados. En las empresas modernas -finaliza-, todos quieren estar interconectados, donde no importan los niveles que se ocupen, sino más los roles que cada uno ocupa en la organización.